En numerables ocasiones, el ser humano se ha sentido de distinta forma y por medio de la música ha afianzado ese sentimiento o incluso lo ha modificado. Esto se puede entender de la mejor forma reflexionando acerca del cine; en una escena triste y desolada, la música que suena es muy diferente a una escena alegre y llena de movimiento.
Esto también les sucede a las personas en la vida real, cuando alguien se encuentra triste escuchará obras muy diferentes a cuando se sienta feliz. Así lo afirma Jauset (2008) “La música alegre contiene un gran número de sonidos armónicos en contraposición con la música triste que presenta mayor carencia de ellos” (p.112). El autor Mosquera (2013) quien afirma que “la música desde tiempos antiguos ha venido mostrando su gran capacidad para incidir en la vida de una persona, afectado de una manera agradable o desagradable en sus emociones, interviniendo en la mente, cuerpo y espíritu” (p.37).
Así también opina González (1999), quien dice que dependiendo del estímulo musical que reciba la persona, podrá sentir de forma positiva o negativa la emoción correspondiente. Las experiencias son individuales, pero es bien sabido que la música puede influir en las emociones de cada persona.
Este autor, considera que “un violín, una flauta dulce o el sonido de un piano, influyen en nuestra afectividad. Una música con una melodía agradable es de gran ayuda para mejorar la comunicación y permitir la expresión de sentimientos” (Jauset, 2008, p.112).
La música ayuda a controlar y reconocer las emociones propias y en los demás, por ello está directamente relacionada con la inteligencia emocional. La escucha es un buen recurso para estabilizar las emociones, ya que produce estados de relajación y nos libra del estrés. (Lacárcel, 2003).
Casas (2011) que afirma que cuanto más temprana la edad del niño, y más se esté en contacto con la música, ésta contribuirá a mejorar capacidades como la concentración, la autoestima, escucha, la disciplina y el respeto, la expresión y socialización, permitiendo una integración plena, además de conseguir las metas propuestas para un futuro. “La expresión rítmico-musical, melódico-corporal-creativo-lúdico-recreativoemocional -integral, son atributos genéricos (inéditos) y culturales, del ser humano y en su conjunto integran al cuerpo y a la mente, al igual que la música y la danza forman una unidad indisoluble-inseparable” (Pérez, 2012, p.79).
Según De la Torre (2000) la música es importante para la expresión de emociones ya que a través de ella podemos percibir sentimientos internos que nos hagan reflexionar. La música es una forma de expresión para la liberación de pensamientos y emociones. Por otro lado, la improvisación es otro recurso bastante eficiente para desarrollar las emociones, la libertad de expresión y favorece la creatividad del niño. (De Rueda y López, 2013).
Si tenemos en cuenta las ideas siguientes, podemos reflexionar sobre la idea de utilizar la música como vía de desarrollo para los más pequeños en el aula. No todos los niños adquieren una capacidad de comunicación adecuada, por lo que la música podría ayudar a los alumnos a comunicarse y sentir. “Podemos atribuir una doble función en la música. Por una parte, puede ser utilizada para comunicar ideas, sentimientos y emociones, y por otra parte tiene la capacidad de evocar emociones” (De Rueda y López, 2013, p.144).
“La educación que recibí contribuyó, sin duda alguna, a que pudiera desarrollar determinadas habilidades conductuales (disciplina, compromiso, respeto), artísticas (el oído o tono absoluto) y una gran sensibilidad por la música” (Jauset, 2008, p.17). La expresión musical podría utilizarse para exteriorizar las emociones ya que dependiendo de las obras que escuches nos transmite unas sensaciones u otras. (Gomila, 2008).
Eisner (2004) destaca que “las artes invitan a los niños a prestar atención a las características expresivas del entorno, a los productos de su imaginación y a trabajar un material para que exprese o suscite una respuesta emocional” (p.43). Por otro lado, algunos autores indican que “la danza podría considerarse una buena herramienta para desarrollar las habilidades emocionales” (De Rueda y López, 2013, p.143). Según un estudio que realizaron con varios alumnos, Franco Caballero, Castillo Carrión, y Leiva Olivencia, (2017), la escucha obras musicales está relacionada con la expresión de emociones y, por otro lado, con algunos factores sociales, culturales y cognitivos.
Montessori Village. (2021, Diciembre). [Imagen de niños participando en una actividad Montessori] [Fotografía]. Recuperado de https://www.montessorivillage.es/wp-content/uploads/2021/12/1.jpg
El alumnado al escuchar música experimenta una serie de emociones y sensaciones; estas emociones pueden ser positivas, negativas y un tanto complejas. (Franco Caballero et al, 2017). La música no es el privilegio de una minoría sino una actividad natural de la humanidad en su conjunto. El componer, interpretar y/o escuchar la música implica, de base, una habilidad musical que, de alguna u otra forma, todos los seres humanos compartimos. (Morán, 2009, p.11). “Podemos decir que determinada música es triste o nostálgica porque así la percibimos, al margen de si al oírla nos produce esos sentimientos de tensión o resolución” (Gomila, 2008, p.121).Las personas asociamos algunos sonidos musicales a cualidades emocionales, por lo que cuando una persona interpreta una obra musical como triste, es porque ya conocen perfectamente la tristeza musical a la perfección. El aprendizaje de los alumnos mejorará si el maestro de música es consciente de que con la música se puede expresar sentimientos. (Lines, 2009). La escuela, desde su posición, debe favorecer e incrementar el desarrollo integral del alumno, el estado emocional, la imaginación y la creatividad para el bienestar socioafectivo del niño.
Los años de escuela primaria (y antes en Educación Infantil), son el periodo en que se debe estimular la imaginación del niño; y también deben ofrecérsele oportunidades de desarrollo emocional, que contengan experiencias de la capacidad de sentir y el poder de controlar la expresión de ese sentimiento. Todo lo que experimenta el niño a esa edad, todo lo que se despierta y se nutre en él, es un factor determinante de toda su vida. (Campbell, 2000, p.173).
Cabe destacar que la música influye en la respiración ya que ésta es rítmica. Por lo que Campbell (2000) afirma que “una respiración más profunda y de ritmo más lento es óptima, ya que ayuda a controlar las emociones, favorece la calma, el pensamiento más profundo y mejora el metabolismo” (p.66). También, para los autores North y Hargreaves, (2009) se debe tener en cuenta la importancia de la música en el comportamiento, puede relajar al niño que lo escucha o puede alterarle, dependiendo de sus vivencias.
Según Lacárcel, (2003) “la expresión libre de una obra musical o la danza más sistematizada, contribuyen a dominar y canalizar las emociones, ya que requiere controlar los gestos corporales y faciales” (p.224). “Al danzar, dejamos salir las más profundas emociones, sentimos y exteriorizamos nuestro propio cuerpo con alegría, tristeza, agresividad o miedo, por citar sólo los cuatro estados emocionales básicos”. (Lacárcel, 2003, p.224). Además, según Lacárcel (2003) educar nuestra voz es importante, ya que según el tono de voz que tengamos en un momento u otro, las personas se pueden percatar de nuestro estado de ánimo o nuestras emociones internas.
Esto está relacionado con el canto, ya que éste, “es uno de los medios de expresión más completo y máximo de la actividad musical, que lleva al ser humano a descubrir la imagen del propio cuerpo”. (Lacárcel, 2003, p.225). En definitiva, el canto, la danza y la escucha puede modificar el estado de ánimo del niño y así, poder ayudar a regular las emociones propias y reconocer las de los demás. Existen muchos tipos de actividades que ayudan a los alumnos a conocerse a sí mismos, expresarse adecuadamente y experimentar con la música.
En este caso, vamos a hablar de la práctica mindfulness. Esta autora, asegura que el mindfulness fomenta el desarrollo de una serie de capacidades que permiten a los niños, jóvenes y adultos relacionarse de una manera más sabia y compasiva con lo que está ocurriendo en su interior y a su alrededor. (K Greenland, 2017, p.13).
El mindfulness, utiliza la música, ya sea vocal, instrumental, corporal, danzas etc. Al estar en contacto con ellas, las emociones surgen en nuestro cerebro y nos sentimos más motivados y alegres a la hora de realizar las actividades mindfulness. La música influye en consecuencia, en el estado de ánimo del niño ayudándole a sentirse adecuadamente con las actividades que está llevando a cabo. Por ello, los juegos mindfulness son apropiados para cualquier niño de Educación Primaria o Infantil que quiera calmar sus pensamientos y comprender sus emociones (K. Greenland, 2017).
En ocasiones, en un aula nos encontramos con algunos alumnos inseguros que necesitan más confianza en ellos mismos; con las actividades mindfulness en el aula, pueden ayudar a mejorar la inseguridad de estos niños, incluso si tienen algún aspecto que requiera atención a la diversidad como dislexia, malas conductas, autismo, etc. Cabe destacar que esta práctica mindfulness, es adecuada para alumnos entre edades 5-12 años. (Snel y André 2014). Para algunos autores, el mindfulness aplicado a la educación musical puede favorecer a los alumnos en la Educación Primaria ya que pueden realizar algunas actividades relacionadas con la percusión corporal, con el ritmo, donde los alumnos aprenderían música interpretándola con su cuerpo. (Moret, Gustems, y Calderón, 2016).
Montessori Village. (2021, Diciembre). [Imagen de
niños participando en una actividad Montessori] [Fotografía]. Recuperado de
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Uno de los beneficios del mindfulness es la concentración. Con esta técnica, podemos relajarnos escuchando alguna obra y favorecer la concentración. (Simón, 2007). Las emociones se pueden expresar de múltiples formas, en este caso vamos a hablar de la expresión plástica en niño de Educación Primaria. La música y la plástica en la Educación puede ser una vía de escape para muchos niños, ya que, al ser asignaturas menos teóricas y más prácticas, el alumno se siente más motivado (Lowenfeld, 1961). La expresión plástica es una vía de comunicación en la cual los niños pueden expresarse libremente. Cada dibujo del niño es muy importante, ya que nos pueden aclarar algunas cualidades de este y su personalidad. (Crotti y Magni, 2005).
Según los autores Crotti y Magni (2005), cuando un niño tiene un problema o un conflicto interno tiende a dibujarlo en papel; por ello, la expresión plástica es una vía de desarrollo de emociones. Es importante observar cómo se comporta el niño ya que dependiendo de sus emociones puede dibujar unas cosas u otras. Según el autor Mujica (2012), es de vital importancia motivar al alumno a que dibuje, ya que el dibujo es una vía de expresión natural para fomentar la creatividad y la imaginación en el niño. Por otro lado, al niño le supone satisfacción poder expresar sus sentimientos libremente, sin que nadie pueda juzgarle. La educación musical y la educación emocional deben ir de la mano al enseñarla en las escuelas, ya que están directamente relacionadas. (Campayo y Cabedo , 2016).
Los contenidos de la asignatura de música pueden servir para trabajar la educación emocional como elemento transversal en las aulas. También, cabe destacar que la música produce efectos positivos sobre el estado emocional y el comportamiento del alumno. (Campayo y Cabedo, 2016). “Este tipo de enseñanza integral puede favorecer la formación de buenos profesionales, incentivar el disfrute hacia la práctica musical y capacitar a las personas para desenvolverse con mayor competencia en actividades cotidianas” (Campayo y Cabedo , 2016, p.135).
La música nos afecta emocionalmente y puede amplificar o transformar nuestro estado de ánimo. Por ejemplo, la manera en que la banda sonora de una película nos da pistas de cómo debemos responder emocionalmente a la escena que estamos viendo: el romance, el humor o la tensión, se ven potenciados por la música que los acompaña (Powell, 2012, p.29). “La educación musical es una herramienta muy potente para desarrollar y mejorar las competencias emocionales” (Oriol y Gustems, 2015, p.2). Según Oriol y Gustems, (2015), esta práctica consiste en que el alumno utilice la educación musical con ayuda del maestro, para aumentar el estado de ánimo y así, regular sus propias emociones. Para ello, se deben de tener en cuenta las inteligencias en el aula, para favorecer el desarrollo integral del alumno.
La inteligencia musical puede ayudar a las relaciones sociales con las demás personas, a la comunicación y a las habilidades emocionales, por lo que un alumno podría aprender a relacionarse con los demás con ayuda de la música. (García y Maldonado, 2017, p.460). Para Bisquerra (2003), la educación emocional es un proceso educativo en el que se requiere el desarrollo integral del alumno, así como su bienestar particular y general. Este proceso debe acrecentarse en la etapa educativa con ayuda de los maestros y maestras.
Rodríguez Sevillano, A. (2020). *La influencia de
la música en el desarrollo emocional del alumno: Una propuesta para educación
primaria* (Trabajo de Fin de Grado, Universidad de Valladolid). UVaDOC.
[https://uvadoc.uva.es/bitstream/handle/10324/43057/TFG-G4412.pdf?sequence=1]
Canal Infantil Happy. (2021, 13 de abril). Vídeo para trabajar la apreciación musical. El niño asocia una emoción con una canción. [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=LYMJQMikpR0


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